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El olor a pintura fresca
Historias que cambian — El Poder de la Buena Salud Tenía doce años y, hasta ese invierno, había sido un niño sano. De los que no dan sustos. De los que rellenan el calendario familiar con partidos de fútbol y deberes, no con visitas al hospital. Empezó con poco: cansancio, algo de dolor de cabeza, menos ganas de jugar. Sus padres lo achacaron al frío, a los exámenes, a esas rachas que tienen los niños. Leer más…



